
CULTURPLAZA- Contar una historia antes del siguiente "scroll", las series verticales llegan a la ficción valenciana.

Dos minutos y un nuevo lenguaje.
Para su creadora, pensar que una serie vertical consiste simplemente en girar la cámara es un error. “Es otro lenguaje, mucho más rápido. Tienes muy poco tiempo y siempre debes dejar al espectador con ganas de más”, afirma. Esta exigencia comienza en el guion, con historias de alrededor de un minuto y medio en las que se debe contar mucho en muy poco tiempo, y termina condicionando el resto de la producción. “Los planos son mucho más cortos, la música y los efectos tienen mucha importancia y tienes que ir más directamente a los personajes y a la acción. Aquí todo se transforma: en tres segundos tienes que haber situado al personaje”, sostiene Prieto. Las localizaciones y los elementos técnicos pierden parte de su peso frente a una trama que debe avanzar constantemente y evitar todo aquello que no resulte imprescindible.
En la serie de À Punt, esa economía también se trasladará al espacio. Prácticamente toda la historia sucederá en una misma localización, con una protagonista y varios personajes episódicos. “Al tener tan poco tiempo para contar, todo tiene que pasar rápido. Estar en una única localización rentabiliza y facilita el rodaje”, explica Cortés. Se trata, resume, de “contar lo máximo con lo mínimo”.
Trabajar con pocas localizaciones, sin embargo, no implica renunciar a mostrar escenarios reconocibles. Prieto cuenta que, en las conversaciones que mantiene con profesionales de Inglaterra, también está presente la posibilidad de crear series que incorporen imágenes de la cultura y los paisajes españoles. “Queremos hacer series verticales, pero también enseñar nuestra cultura y nuestras localizaciones. España tiene miles de pueblos y muchos medios”.
Desde Madrid, la plataforma Dramyx aspira a reunir ficciones verticales propias y ajenas para contribuir a crear un nuevo mercado.

El origen de este lenguaje hay que buscarlo en realidad en China, donde los conocidos como ‘duanju’ llevan años consolidándose a medida que ha aumentado el consumo de contenidos en el teléfono móvil y en plataformas de vídeo corto como Douyin -la versión china de TikTok- o Kuaishou. Desde allí, el formato se ha ido extendiendo a otros mercados, especialmente Estados Unidos, hasta llamar la atención de más productoras e incluso plataformas.
En España, Ana Cristina Prieto fue una de las profesionales que detectó este crecimiento durante sus visitas a mercados internacionales como fundadora y CEO de Anafilms Productions. “Vimos que no era una tendencia o una moda, sino un nuevo lenguaje para las nuevas generaciones y también para las no tan nuevas. Es para la gente que consume con el móvil y quiere entretenerse cuando no puede estar en casa viendo la televisión. Ya sea en el metro o en cualquier otro lugar”, explica.
De esta apuesta nació Los secretos de Montesierra, un thriller de misterio ambientado en una residencia universitaria y concebido desde sus guiones para el consumo vertical. La ficción se estrenó el pasado mes de junio en Dramyx, plataforma creada por la propia Anafilms para concentrar este tipo de contenidos, y tras acumular miles de visualizaciones ya ha sido renovada para una segunda temporada.

Con todo, que estas historias avancen a toda velocidad no significa que los espectadores sean menos exigentes. “Se dice que a la gente joven no le interesa nada. Es todo lo contrario. Son los mayores críticos porque, si algo no les interesa, siguen haciendo scroll”, apunta la productora. El reto no consiste únicamente en captar su atención durante los primeros segundos, sino en mantenerla al final de cada episodio para que quiera continuar con el siguiente.
El cambio también ha obligado a preparar al equipo antes del rodaje. “Sí que ha hecho falta formar, absolutamente. Todos nuestros técnicos, que estaban acostumbrados a trabajar en horizontal, han tenido que aprender a reencuadrar de otra manera. Y también los actores, porque en muy poco tiempo tienen que pasar de estar tristes a alegres, de un momento de terror a relajarse. Darles una formación previa ha sido fundamental”, apunta Prieto.
Un ‘hub’ de series verticales
La aparición de estas producciones también ha traído consigo nuevos espacios dedicados a su distribución. Uno de ellos es Dramyx, la plataforma impulsada por Anafilms para alojar ficciones concebidas desde el inicio para su consumo en vertical. Por el momento, sus contenidos pueden verse en abierto, aunque contempla incorporar en el futuro modelos basados en la publicidad o la suscripción. Además, según explica Prieto, la intención es que el soporte funcione como un hub en el que puedan convivir producciones propias y proyectos procedentes de otros lugares. La responsable explica que ya mantienen conversaciones con profesionales de Francia, Portugal y Reino Unido y resume el objetivo en tres palabras: “Queremos crear mercado”.
Historia de SARA CANO
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Publicado: 29/08/2026 · 06:00
